La Neurociencia aplicada a la Educación Parvularia

 

La Educación Parvularia constituye un desafío grande de preparación, estudio y confianza en la vocación formadora, siendo el Primer nivel educativo que colaborando con la familia, favorece en el niño aprendizajes oportunos y pertinentes a sus características necesidades e intereses, fortaleciendo sus potencialidades para un desarrollo pleno y armónico.

 

Las Educadoras de Párvulos de los Jardines Infantiles y Salas Cunas, dependientes de la Dirección de Bienestar Social, en su necesidad de actualización, reorientación y enriquecimiento de los contextos y oportunidades de aprendizajes de los niños, han realizado un curso en relación a los nuevos avances de la pedagogía en el ámbito de la Neurociencia.

 

La neurociencia en sus dos aspectos, neurobiología y neuropsicología, nos entrega conocimientos para el diseño de programas de estimulación y herramientas para aprender a detectar problemas en su desarrollo temprano, a través de diferentes síntomas, con el objeto de realizar aportes preventivos.

 

Se visualiza al niño como una persona en crecimiento, que desarrolla su identidad, que avanza en el descubrimiento de sus emociones y potencialidades en un sentido holístico (integral); que establece vínculos afectivos significativos y expresa sus sentimientos; que desarrolla la capacidad de exploración y comunicación de sus experiencias e ideas, y que se explica al mundo de acuerdo a sus comprensiones.

 

La neurociencia nos explica que la armonía emocional en el niño, se sustenta en tres sentimientos primarios, básicos y primordiales, que son:

 

  • La alegría de vivir.
  • La curiosidad: la que conlleva a la motivación por aprender, por descubrir, por explorar, por conocer, promoviendo la apertura a nuevos aprendizajes.
  • La serenidad, quietud y confianza absoluta en quienes lo rodean y en sus propios recursos adaptativos. Es decir, saberse aceptado incondicionalmente protegido y amado.

La ausencia de una armonía emocional, se refleja en señales permanentes que envían los niños, a sus padres y educadores a través de problemas conductuales, académicos y adaptativos. Siendo fundamental que la educadora de párvulos, sepa pesquisar, encausar y ayudar a la Familia, a educar emocionalmente al niño.

 

La autorregulación emocional es fundamental para llegar a un desarrollo pleno en el niño, este proceso al preescolar le cuesta y para fortalecerlo es necesario que tenga a su lado unos padres y educadores serenos, tranquilos y cariñosos, que establezcan con él, una plena comunicación afectiva.